
La Asociación de Damnificados ADEART realiza una nueva ampliación de denuncia alcanzando a un alto cargo de Mitjans de Comunicació i Difusió de la Generalitat de Catalunya. Se trata de Carles Escolá i Rivas, Secretari del polémico y cuestionado departamento. Tantos años ejerciendo su trabajo en la Agencia EFE de Cataluña parece le sirvieron para tener contactos tan importantes en el PSC como para que el propio president Salvador Illa lo alzara a este alto puesto político de la Generalitat de Cataluña, cambiando su actividad periodistica por la sancionadora.
Por algo, su departamento y el CAC son los más odiados por todos los medios de comunicación audiovisuales que se salgan de la estricta esfera de servilismo y contactos políticos. ADEART denuncia en foros, y ante organismos y estamentos, tanto nacionales como internacionales, una censura radical por parte del poder político en Catalunya que se enmascara bajo decenas de normativas y leyes, que se usan como excusa legal perfecta para que departamentos como el que se ha prestado a dirigir Carles Escolá i Rivas ejecuten expedientes sancionadores a cualquier medio audiovisual incómodo para el poder político de turno.
Por supuesto, como denuncia ADEART, todas esas estrictas normativas desaparecen, se moldean y pierden toda acción represora cuando son medios vinculados, apoyados o creados por el poder político o empresas o radiodifusores afines al régimen: "Los que llevamos mucho tiempo en esto recordamos los centros emisores piratas de la propia Generalitat de Catalunya, dentro y fuera de la región catalana, y los chanchullos, maletines e irregularidades que han campado por el Palau de la Generalitat".
"Lo que hace este señor, Carles Escolà i Rivas, y su podrido departamento, es corrupción y prevaricación de libro" nos comenta un activista de ADEART, que añade: "Además, resulta muy difícil que los perjudicados de radios y televisiones locales perseguidas históricamente se animen a denunciar esta situación trágica y penosa, ya que dar ese paso saben es la sentencia de muerte para tu medio y tu proyecto de comunicación, que será perseguido eternamente con trenes de expedientes, requerimientos, multas grandiosas, amenazas y acoso a miembros, colaboradores y anunciantes".
Como dice Luis Daniel Ramírez en su libro: "La gran estafa de la democracia":
"En una falsa democracia a los disidentes se les hace un expediente sancionador, un inspector de Hacienda te embarga tus cuentas y un área de urbanismo te expropia tu casa por razones de utilidad pública".